
La cigüeña tocaba el saxofón detrás del palenque de paja.
1234567890

Me gusta mucho escribir poemas dadaístas. No sé si se pueden considerar "poemas" ni si "dadaísta" significa algo además de una manera de indentificar cierta-cosa-que-se-hizo-en-cierta-época-porque-salió-así-y-punto. El caso es que es el nombre con el que conocí esa nueva manera de escribir.
Realmente los poemas dadaístas son una tontería divertida, un juego de guiños totalmente aleatorios a los que se intenta, una vez desordenados, buscarles un significado ordenado (o no se intenta nada, te lo lees y te ríes; o ni te lo lees y pasas de tanta tontería). A mí para lo que me vale es para escribir cosas de las que quiero olvidarme sin que consten escritas para nadie, me valen para escribir algo triste y que se convierta en gracioso, o para escribir algo racioso y hacerlo ridículo. O para escrbir ridiculeces y hacerlas interesantes...
Total, que no sirven para nada, pero que me gustan muchos y que los pondré por aquí si es que se me permite tal atrevimiento. Éste es escrito pensando en el blog, cosa que se puede ver por su contenido léxico, incluso en la primera palabra. Espero que os guste.
Usando 134 palabras el número de poemas dadaístas diferentes que pueden salir son igual a el número de permutaciones de las palabras, es decir al factorial de 134 (134!) igual a: 1.99294274616152 e+228